A la Comunidad

 

Estimados académicas y académicos:

Este miércoles 19 de mayo la comunidad académica de la Universidad de Chile retomará su camino de soberanía para elegir quién y con qué proyecto debe liderarla y proyectarla hacia el siglo XXI.

Me he presentado a la re-elección con la convicción de que nuestros planteamientos siguen encarnando los sentimientos, sueños, esperanzas y voluntades de todos ustedes, que han aportado a que nuestra institución haya, en estos cuatro años de rectorado, recuperado su valor y prestigio, y lo continúe haciendo, pero no con una mirada nostálgica hacia el pasado sino con una que supere y conserve, al mismo tiempo, los aspectos que nos hacen ser las y los mejores, pero proyectados hacia los desafíos de una sociedad chilena globalizada.

 Las encrucijadas a las que asistimos son múltiples, y una vez transitado y abierto los senderos de exigir una posición del Estado frente a sus universidades - el Nuevo Trato-, de promover el desarrollo y renovación de las disciplinas que hacen posible miradas críticas y analíticas hacia la sociedad -con el Proyecto Bicentenario del Campus Juan Gómez Millas-, de dignificar las rentas académicas –el AUCAI-, de iniciar el proceso hacia una gestión administrativa eficiente –Convenio de Desempeño-, de dignificar la jubilación de nuestra gente –Ley de incentivo al retiro voluntario-, es preciso dar otro salto hacia nuevos horizontes.

Junto con consolidar lo que hemos logrado colectivamente, en este nuevo período queremos asumir el crucial desafío de la educación pública a partir de sus cimientos, encarándola desde la excelencia en la formación de profesores, en la investigación y en la ingerencia en las políticas sociales. Asumir esto involucra pensar y repensar en nuestro propio sentido institucional dentro de la sociedad chilena y en el papel que es preciso jugar ofreciendo nuestro propio capital cultural en pos de un proceso educacional continuo, con los mejores y más altos estándares, y del cual pueda beneficiarse una amplia mayoría.

Otro de los horizontes que proponemos es que la noción de Nuevo Trato se consolide hacia fuera, pero proyectada al interior de nuestra comunidad considerando en su seno cada vez mayores niveles de inclusión del estudiantado mejorando la equidad en el ingreso y aumentando su matrícula, mejorando las condiciones laborales del personal de colaboración y del cuerpo académico, buscando la dignificación económica y la participación igualitaria de académicas y académicos en las distintas labores, así como de quienes inician su carrera en nuestra casa de estudios.

Para que este horizonte se instale plenamente es preciso una sustentabilidad institucional que se base en la existencia de una comunidad integrada y participativa; en el logro de la mejor y más moderna infraestructura -como en el caso de nuestro Hospital Clínico-; en el impulso a nuevos proyectos de campus de excelencia -como el que ya estamos trabajando  para el Campus Norte y sus campos clínicos, el futuro Campus de  Carén y en la consolidación de los ya iniciados como  el Campus Juan Gómez Millas-. Asimismo, la existencia de fondos concursables para el mejoramiento de la calidad de la docencia de pre y postgrado, la relación de los títulos de especialistas del área de la Salud con los grados académicos, el fortalecimiento de la investigación junto a un desarrollo académico coherente con ello y un Programa Domeyko focalizado en los académicos jóvenes, serán el punto de partida para que el horizonte del Nuevo Trato cristalice al interior de nuestra comunidad y fuera de ella.  

Por eso nos anima la idea de una Universidad de Chile pública que, junto a un desarrollo integral y a una armonía en la diversidad, nos convierta en el principal referente de la excelencia, pero no de cualquiera sino de aquella que en el laicismo, pluralidad, diversidad, creatividad y libertad intelectual sea capaz de hacer frente a las contingencias de un mundo que exige respuestas rápidas, pero también tiempos de proyección y pensamiento. Esa es la universidad que anhelamos conducir.

Les agradezco sinceramente a Ustedes su apoyo, pues son Ustedes los que hacen universidad y quienes en definitiva orientan las acciones y propuestas de los distintos rectorados. He aprendido en este cargo a conocer los matices claros y los oscuros, algo propio de la convivencia humana, pero estoy convencido de que mi entrega a la Universidad de Chile es la de alguien que cree y siente con honestidad que el legado de Bello y de todos los que le han sucedido no puede ser abandonado, sino perfeccionado y entendido desde las ópticas del devenir siempre cambiante de la sociedad.

Quiero invitarles a contagiarse de la energía transformadora del proyecto que represento, a encarnar esas “alas firmes de la libertad” –de nuestro himno- en pos de convertirnos en este nuevo período en una voz potente y protagónica para Chile, tenemos para ello la fuerza de nuestra historia y la sabiduría del presente. Los animo entonces, a sumarse a este desafío que el siglo XXI nos impone como reto y como responsabilidad. En los cuatro años pasados cumplimos con las metas de levantarnos y recuperar nuestro sitial; lo mismo haremos con los compromisos venideros y tengo la certeza que cosecharemos más y mejores frutos para nuestra institución.

Por eso, convoco a todos Ustedes sin exclusiones a sumarse a este proceso de engrandecimiento de la Universidad de Chile y a ser parte fundamental de este hermoso desafío.

Un abrazo afectuoso,

Profesor Víctor Pérez Vera

 

 

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